En muchas ocasiones, se han conocido, a lo largo de la historia, una gran cantidad de amuletos que han servido y funcionado para la protección de las personas que los utilizan; dándoles y confiriendoles propiedades mágicas, de poder y de fuerza que no se le conferirá a otras cosas.

Cabe destacar, que la humanidad en tiempos antiguos, e incluso en tiempos actuales, ha sido considerada una raza supersticiosa, que basaba parte de sus creencias y acciones en misticismos propios de la época en que se viviera. Es por ello que conforme pasa el tiempo surgen nuevos amuletos que le dan a quien lo utiliza una mayor paz y una sensación de seguridad.

En esta área, la conocida cultura árabe, islámica, y judía, ha sido artífice de varios de estos amuletos. Algunos con grandes historias y leyendas detrás de ellos, como en el caso de la mano de Fátima; y otros que si bien no aparecen registrados formalmente, de una forma u otra generan una incertidumbre en cuanto a su función y sus propiedades, como es el caso del tetragramatón. En este post estudiaremos esta reliquia que se ha conocido por generaciones y que puede encontrarse en diversos lugares y en las manos de muchas personas.

La historia detrás del amuleto

El nombre que se le da a esta reliquia arábiga viene dado del nombre con el que se conoce al Dios principal de las religiones monoteístas el Judaísmo, Islamismo y el cristianismo. Se encuentra nombrado por la deidad Yahveh, que es el Dios que se conoce gracias a los textos del Corán, La Tora, y la Biblia, que son los libros que hablan sobre este Dios y sus enseñanzas, así como de sus poderes y las formas en que se ha encargado de mantener a la humanidad sana y salva.

Este nombre, si bien no se conoce completo en ninguno de los testamentos bíblicos, sí se encuentra en los autógrafos bíblicos, y en su forma abreviada yah lo podemos encontrar en el apocalipsis, en la palabra aleluyah. Durante siglos, la historia de este nombre divino ha sido estudiada y puesta bajo concienzudo escrutinio por los conocedores del tema.  

Se le conoce desde tiempos antiguos como un amuleto con el nombre de Dios en él, y que se utilizaba por los judíos de los tiempos antiguos como un recordatorio del poder de su Señor. Las personas que respondían a esta fe lo llevaban siempre con ellos, lo colocaban en las puertas de sus casas o los regalaban a sus familiares y amigos. Fue entonces que se convirtió en una importante reliquia, o un importante amuleto para la vida diaria, pues les confería a las personas la sensación de hallarse más cerca del calor.

Una vez fueron avanzando los años, el tetragramatón se fue haciendo más y más importante, cuando fue traído a occidente. Los magos y hechiceros de la época lo tenían como un elemento importante, que elaboraban de los mejores materiales, pues se decía que mientras mejor era el material con el que se hacía el tetragramatón, mayor era la habilidad del mago en cuestión, y mayor era su jerarquía.

Hoy en día puede encontrarse en tiendas esotéricas, en tiendas de antigüedades y en hogares de personas que creen en él, alrededor del mundo.

Pero cuáles son las funciones del tetragramatón

En los tiempos antiguos se utilizaba para entablar oraciones, pues de esa forma quien lo llevaba se sentía en una mayor comunión con el Creador, y sentía que sus oraciones eran escuchadas con mayor presteza.

En los tiempos antiguos, correspondientes a lo que hoy conocemos como la edad media, en la cual se alzaron numerosos magos y hechiceros que encontraban en sus amuletos una extensión de poder, se llegó a utilizar para conjuros, sortilegios, encantamientos y embrujos.

Se decía que con solo tener uno de estos te encontrarías por completo protegido ante los problemas cotidianos que eran, según los conocimientos de la época, en que la iglesia controlaba la mayor parte del saber popular, causados por los demonios que habitaban en el mundo, y que buscaban la forma y la manera de arrastrar a la humanidad con ellos. Con el simple hecho de llevar este amuleto colgado al cuello, de colocar uno en la puerta de tu casa o de la habitación, automáticamente podías saltarte a estos seres tan dañinos para la humanidad.

Otro de los usos que se le daba según los magos, era el de canalizar las energías propias de la persona, y que de esta manera el empleador o propietario de dicho artículo podría tener a su disposición las fuerzas elementales, pues al ser un amuleto de cinco puntas se decía que podías con cada una de ellas manejar a un elemento de los que conforman el universo; siendo en esos momentos el fuego, la tierra, el agua, el aire y el espíritu.

Se contaba también que podías con este mismo objeto llevar a cabo invocaciones de bestias y criaturas míticas, así como de ángeles y demonios, y que con insuflarle un poco de tu energía, podías mandar sobre las bestias, encadenar a los demonios como sirvientes, y pedir a un ángel que contestase a tus preguntas.

Hoy en día puede verse en casas, adornando las puertas de las mismas, en las habitaciones, guardando a los propietarios de dicha casa, en estampas y oraciones, y por supuesto, en su misma forma de amuleto, que se utiliza para contrarrestar magia maligna, como el mal de ojo y los hechizos lanzados contra el propietario. Se le conoce como el amuleto más poderoso en cuanto a protección se refiere, y que al mismo tiempo es capaz de regresar los conjuros empleados contra el dueño.

Puede ser visto también en construcciones y en casas que, en busca de protección, son pintados en las paredes de las mismas para conseguir la bendición y la protección divinas. Se dice que colocado en las casas, vehículos, oficinas, etc… puede proteger de la negatividad y las malas vibras que se encuentran en estos lugares y que dañan tanto la vida como la salud.

Sin embargo, hay una forma más oscura de utilizarlo, y esta era la que se utilizaba en la invocación de demonios y fuerzas maléficas. Esta forma es: colocando la punta de la estrella hacia abajo. Se utiliza en encantamientos y embrujos malignos; más concretamente en conjuros de magia negra. El tetragramatón es un amuleto tan poderoso que puede servir para ambas vías de la magia.

Las características que posee

De todas estas, su característica más importante son sus cinco puntas, que también se conocen como los cinco rayos. Estas son una manera de relacionar el principio masculino (el tres) con el principio femenino (el dos). Es por esta razón que este amuleto se le conoce como la unión y la idea de lo perfecto; estas mismas puntas se encuentran entrelazadas, de forma que semejan y promueven la unión de los desiguales.

Es la idea de lo perfecto, el símbolo de la materia prima, conocido también como la estrella flameante que busca emular el espíritu y la fuerza del universo, y la fuente inagotable de vida. Cada una de estas puntas representa uno de los cuatro elementos tradicionales, que son el fuego, la tierra, el agua y el aire, y la punta que se encuentra en la parte superior es la conocida como Akasha, que corresponde al espíritu. De ahí precisamente que al invertir el pentagrama se le dé una utilización para invocar espíritus malignos.

Pueden representarse con las palabras o letras griegas correspondientes al alfa y omega, que son las letras con las que Yahveh se denomina a sí mismo. Corresponden entonces también al principio y al final de las cosas, así como la perfección y eternidad de la misma Divinidad.

También se conoce la explicación de que cada uno de los rayos, o puntas, corresponden a uno de los planetas, de manera que este amuleto suele fabricarse en siete metales, que corresponden a la unión de los siete planetas que lo conforman; cada punta siendo uno y la representación del mismo. En la cima del tetragramatón podemos encontrar a Marte, en el centro se hallan los signos de Venus y Mercurio; a los lados encontramos el Sol y la Luna y, finalmente, a los pies de su formación encontramos a Saturno.  

Sus significados son muchos, y eso es parte de lo que le da a este símbolo su naturaleza de gran poder. En una primera instancia se dice que cada planeta tiene una connotación con el ser humano, siendo cada uno de estos una representación de las cualidades innatas del ser humano, y en cada uno su planeta dominante es distinto, por lo cual el tetragramatón será distinto para cada propietario. Los siete planetas aparecen asociados a los siete metales alquímicos conocidos en la época, conformando lo que se denomina septenario.

El siete, a su vez se considera un número mágico, símbolo de la plenitud y la totalidad que la Deidad representa; de esta forma con este mismo amuleto se buscaba representar la divinidad, y era por ello que las personas que lo poseían en tiempos más antiguos, podían sentirse con él cada vez más cerca de Dios.