Mucho se ha especulado acerca del calentamiento global, el derretimiento en los polos y sobretodo, los cambios abruptos de clima en diferentes partes del mundo. Hechos que años atrás no ocurrían. ¿Has pensado que la razón de estos cambios vaya más allá de la mera contaminación ambiental? Te presento al Proyecto Haarp. Una de las armas más potentes que se viene gestando desde mediados del siglo XX y que apenas hace unos años salió a la luz.

Desde siempre se sabe, que los gobiernos del mundo (en especial  las grandes potencias) ejecutan operaciones tras bambalinas que con suerte salen a la luz muchos años después de ser realizadas. Esto tiene que ser así, debido a la naturaleza hostil y traicionera del mundo, no obstante, estos movimientos a veces incluye investigaciones y experimentos que violan la moral, la integridad y en especial los derechos humanos que están hechos para la protección del mismo hombre. Tal es el caso del Proyecto Haarp, una tecnología capaz de alterar masivamente la atmosfera del planeta.

Origen

Algunos orígenes datan de principio de siglo XX donde se vincula al tan respetado científico e investigador Nikola Tesla, con cierto tipo de inventos capaces de influir sobre el medio ambiente. Muy posiblemente esto haya sido así, más sin embargo, no se conoce sobre alguna implementación por parte de él. Lo que si se conoce, es que desde los años 60 el ejercito de los Estados Unidos, ha instalado bases militares en los polos (en especial en el polo norte) con fines investigativos en pro de obtener ventajas estratégicas en sus problemas bélicos de orden mundial.

Desde 1993, se conoce oficialmente la operatividad de la instalación militar ubicada en Gakona, Alaska, llamada por el mismo gobierno estadounidense como Proyecto Haarp. Esta instalación ha tenido ciertas etapas de inoperatividad, pero se sabe (de manera extraoficial) que en la actualidad funciona a plenitud.

Recientemente, estalló en las redes una teoría acerca de la implicación que esta base podría tener sobre los cambios climáticos. Pues si bien, la contaminación ambiental es algo injustificable que afecta directamente al medio ambiente y ha provocado el deceso de grandes ecosistemas, cabe la posibilidad de que no sea la única causa, tampoco la de mayor incidencia. ¿Es posible que se trate de una desviación pública?

De forma oficial, la instalación se encargaría ejercer comunicaciones y de buscar minerales, recursos e incluso bases subterráneas con energía nuclear, mediante una tecnología llamada “El rebote ionosférico”. La base militar está constituida de una serie de antenas conectadas entre sí, capaces de emitir ondas direccionadas con altas cantidades de energía concentrada. Estas ondas “se disparan” hacia la ionosfera (capa de la atmósfera que se extiende entre 50 a 800km de altitud y en la que ocurren procesos de ionización). Al llegar a ella, la energía no sería capaz de salir al espacio, sino que rebotaría de nuevo a la tierra cayendo en sitios puntuales previamente calculados.

Con un número determinado de antenas y rebotes en distintas partes del planeta, el alcance de esta tecnología es mundial, sin embargo, hoy en día existen métodos mucho más rápidos y económicos para comunicarnos a grandes distancias (incluso para buscar minerales). ¿Por qué entonces, se sigue usando esta base para emitir ondas hacia el resto del mundo?

Más allá de lo evidente

Para que el proyecto Haarp funcione y pueda emitir ondas capaces de darle la vuelta al mundo, necesita enviar a la ionosfera una cantidad aproximada de  1,7 Giga voltios (1.700.000.000 voltios). Es muchísima energía encausada a un fin que hoy por hoy se resuelve de manera más eficiente, planteando interrogantes sobre el verdadero uso de esta base. Evidentemente ya estamos cayendo en el campo de las teorías y conspiraciones, la intención no es caer en la paranoia ni mucho menos, simplemente presentar argumentos lógicos que expliquen el porqué de este derroche energético y sobre qué aplicaciones podrían usarse, pues al final, es algo que nos concierne a todos.

Algunos conocedores de la materia aseveran que una cantidad tan alta de energía produce un calor elevadísimo, que al caer sobre un campo netamente ionizado como la ionosfera, podría perjudicar gravemente al ambiente y la temperatura que por él circula. Además de alterar las corrientes de aire y el ecosistema en general, esta energía una vez rebotada sobre la tierra, es capaz de estimular las placas tectónicas y debilitar los cimientos de la tierra misma.

Quizás se esté exagerando, pero las cantidades de energía son muy altas y se debe recordar que estos rayos no se han lanzado 1 sola vez en la historia. Estamos hablando de una planta operativa desde hace un par de décadas con la capacidad de calentar la atmósfera, provocar huracanes e incluso terremotos. Lo peor de todo, es que son provocados a voluntad y en sitios estratégicos a beneficio de una nación. Se podría acusar a Estados Unidos de ello, pero… ¿Y si no es la única?

La tierra, el vehículo de todos

Sé que suena fuerte y no es para menos, pues el ambiente es el medio donde todos vivimos y si tenemos a un grupo de personas encargadas de perjudicar a otros solo por intereses comerciales o bélicos, estamos ante una problemática global que no distingue sobre naciones ni estatus sociales.

Mucho se ha hablado sobre grandes multinacionales que alteran los cultivos, dañan tierras para que otros no siembren y nos enferman a todos con sus químicos. Teorías que cada vez agarra más fuerza y de las que quizás nunca tengamos una respuesta oficial, pues la ciencia (como todos sabemos) forma parte del sistema y sólo publica, lo que le favorece. Sin embargo, con respecto al proyecto Haarp, se conoce su potencial destructivo y la realidad caótica que puede crear si se sigue usando, ya que se está dañando al ecosistema general del planeta y allí, no hay cultivo ni químicos que valgan.

Probablemente estos daños no tengan reparación (por lo menos no al corto plazo) y mientras nos venden que el cambio climático se debe a los agentes contaminantes usados por el ciudadano común (artículos que realmente contaminan y dañan el ambiente) la realidad, es que los grandes daños lo provocan las mismas industrias y gobiernos que en su afán de hacer dinero y mantener el poder sobre los demás, justifican alteraciones catastróficas al medio en el que todos vivimos, ¿a dónde vamos a parar? ¿Cómo estará la tierra a la vuelta de unos 10, 20 o 50 años? ¿Aun existiremos como raza? Posiblemente encontremos muchas respuestas a estas preguntas, pero lo cierto es que sin el medio ambiente ningún ser vivo podrá existir en la tierra.