Imagina por un momento que eres capaz de crear vida y no cualquiera, una vida pequeña, económica y lo suficientemente hábil para ejecutar tareas sencillas ahorrándote tiempo. Algo parecido al pequeño Duende  mostrado en la cinta de “Harry Potter y La Cámara secreta” ¿Lo recuerdas? Bueno, no sabemos si los alquimistas medievales tuvieron ese razonamiento, pero sin duda, estuvieron altamente interesados en la creación de la vida, a tal punto de que existen registros donde se afirma la existencia de pequeños seres fruto de los experimentos alquímicos de la época. A estos seres se les conoce como “Homúnculos” y por largo tiempo estuvieron en boga entre los alquimistas más renombre de la historia ¿Los conocías?

La Alquimia, más que una ciencia

Desde pequeños, hemos venido escuchando historias sobre la alquimia, pues su presencia es bastante frecuente a lo largo de las épocas y actualmente en la industria del entretenimiento. Pero exactamente… ¿Qué es la Alquimia? Se trata de una práctica muy antigua que reúne varias áreas del conocimiento humano, como ciencia, medicina, física, astrología, misticismo, arte, espiritualismo, entre otras.

Se estima que lleva en la humanidad alrededor de unos 2500 años (incluso se especula de más tiempo, pues se han encontrado registros en el antiguo Egipto sobre prácticas a fin) y además, ha sido objeto de estudio de los intelectuales más sobresalientes en la historia.

Muchos aseguran que los alquimistas eran los científicos de la época, pero, es poco probable, pues si bien los hallazgos de varios estudiosos de estas ciencias sirvieron como base para la química y la medicina moderna, la alquimia abarca mucho más que eso. Su propia filosofía y espiritualidad, la dotan de una magia y conocimiento que la ciencia actual no posee. La alquimia es, por tanto, una práctica que va más allá de mezclar componentes y esperar obtener algunos resultados.

Mundialmente es conocida por la incesante búsqueda de la Piedra Filosofal, elemento capaz de conceder la tan anhelada eterna juventud. También de investigar a profundidad las propiedades físicas y químicas de los metales. El caso más conocido (y por el que se han ganado cierta fama) es el de querer convertir el plomo en oro.

A este proceso se le conoce como Transmutación. Como es de esperar, no existe prueba científica que la respalde, pero al tratarse de una disciplina tan oculta y hermética, el beneficio de la duda está presente, pues sus hallazgos son tremendamente adelantados para su época.

A lo largo de la historia, encontramos diferentes personalidades de renombre. Hermes Trismegisto fue por mucho uno de los hombres más reconocidos en la antigua Grecia, a tal punto que hoy lo consideran como una figura mítica que surge al combinar al dios Egipcio Thot con el dios griego Hermes. Lo cierto es que Hermes Trismegisto es considerado el padre de esta ciencia. Formuló grandes aportes que años más tarde sirvieron como principios de la alquimia, algunos de ellos fueron: ritmo, polaridad, vibración, causa y efecto, correspondencia y espiritualidad. Además se dice que logró conocer la historia antes del Diluvio. Otros alquimistas conocidos son: San Alberto Magno, Paracelso, Nicolás Flamel (del que se dice logró la eterna juventud y aún camina entre nosotros), Santo Tomas de Aquino, Edward Kelley, John Dee, entre otros.

Un sirviente pactado con Sangre

Los alquimistas tenían variados intereses y muchas inquietudes por resolver, a veces incluso, más allá de la época en que vivieron, por eso, no es de extrañar que sus investigaciones vayan un poco más lejos de lo que a priori podamos intuir.

Uno de los objetivos más frecuentes es la incesante búsqueda por la creación de vida. No sabemos cómo surgió o en qué época, pero el primer registro data del Alquimista llamado Paracelso, quien por el siglo XVI, consiguió crear a un peculiar hombrecito de apenas unos 30 centímetros de alto, delgado y con rasgos similares a los de un humano. Este ser era capaz de tener un raciocinio leve pero suficiente para ayudar con tareas simples en el laboratorio. Se dice era económico y se alimentaba con sangre de su amo. Con frecuencia se le asocia a una versión minúscula de los míticos golems, sin embargo, con el tiempo traicionaban a su amo y huían.

La receta para crearlos no está del todo clara, pues algunos escritos hacen mención a una mezcla de piel, pelos, mercurio y otros componentes que al enterrarlos por cuarenta días, daban nacimiento a estos pequeños hombres. Su nombre deriva del mismo sirviente de Paracelso, que según la historia pronunció por sí mismo la palabra homúnculo para describirse, pues esta palabra viene del latín y significa “Hombrecillo”. Curioso ¿no?

El tiempo está lleno de historias y recetas acerca de estos misteriosos seres. En el siglo XVII un alquimista llamado David Christianus, desarrolló una versión propia utilizando un huevo de gallina negra, espermatozoides humanos, pergamino virgen y sabrá Dios qué otros elementos.

El asunto es que entregaría el huevo en una fecha determinada y 30 días después saldría una versión ligeramente distinta, al Homúnculo conocido hasta el momento, llamada por el mismo alquimista “Animalúnculo”. Un ser que cumplía con los deberes básicos de su amo pero que se alimentaria de lavanda y lombrices, no de su sangre.

Existen numerosos casos al respecto, pero en resumen, se puede definir al Homúnculo como un ser pequeño con rasgos de humano pero altamente desproporcionados. Con raciocinio ligero, quizás como el de un niño pero capaz de ayudar al alquimista (de forma muy económica) en las tareas diarias de sus investigaciones.

Homúnculos en la Actualidad

Recientemente, este mito ha cobrado vida gracias a una serie de videos donde aparecen distintas versiones de Homúnculos creados por aficionados. Es evidente que la ciencia no ha dado veracidad a nada de esto, sin embargo, los amantes del misterio y en especial, aquellos hombres con ambiciones de crear vida (y ser como un Dios) siguen investigando y buscando respuestas.

Hasta la fecha, no hay una prueba contundente de que estos seres hayan existido y la ciencia moderna no ha sido capaz de crear vida, no obstante, se debe hacer mención al hermetismo que la alquimia encierra a lo largo de la historia.

Además, cabe recordar que se trata de una ciencia sumamente antigua que ha pasado por diferentes culturas y ha reunido conocimiento en distintas áreas, desarrollando cualidades científicas y esotéricas, por lo que no se puede descartar la posibilidad de su existencia.

De lo que sí estamos seguros, es que ningún aficionado al tema, que lee algunas recetas de foros o blogs de internet, se le puede comparar con los alquimistas de la antigüedad, quienes dedicaron su vida a la investigación y al desarrollo de sus capacidades físicas, intelectuales y espirituales, por lo que atribuirle la creación de vida a estas personas y dudar de la existencia de aquellos sabios, resulta una completa necedad.

El tema está servido y resulta más complejo de lo que a priori podríamos pensar, pues se plantearía un debate entre la vida y la muerte, entre ser un Dios o desafiar al que nos creó. De una u otra manera. ¿Te gustaría tener uno?