Estas con algunos amigos recordando buenos tiempos y de repente entras en discusión porque afirmas algún hecho en particular del que estás seguro ocurrió en su momento pero, ninguno de tus amigos lo recuerda, ¿te ha pasado? Seguro que sí, y si no es así, probablemente te haya sucedido otro escenario donde recuerdes cosas que nunca tuvieron lugar. Bienvenido al efecto Mandela.  

Este fenómeno se hizo popular recientemente en las redes sociales, pero lleva algunos años sobre la mesa. Para entender su origen es necesario hablar brevemente sobre Nelson Mandela, ¿lo conoces? Apuesto a que sí. Fue un activista político en Sudáfrica que luchó en contra de la desigualdad social y los derechos civiles de las personas de color. Nació en 1918 y  se desenvolvió como Abogado. Desde finales de los años cuarenta participó activamente en la lucha política contra el racismo, siendo congresista  y dirigente en varias ocasiones. Sin embargo, a pesar de apoyar la lucha no violenta, comandó una organización guerrillera que buscaba derrocar el gobierno de turno en el año 1961. En el 62 fue capturado y condenado a cadena perpetua.

Nelson y el efecto Mandela

Nelson Mandela estuvo preso durante 27 años, pues consiguió su libertad en 1990 en medio de una lucha social de su país para luego convertirse en presidente de la nación en 1994 hasta 1999, siendo el primer presidente negro de Sudáfrica, promoviendo cambios radicales al sistema de su país en pro de la igualdad social. Falleció el 5 de diciembre de 2013 a causa de una enfermedad respiratoria. ¡Pero espera!, ¿acaso ya no se había muerto mucho tiempo atrás? Muchas personas afirmaban que sí, que Mandela ya se había muerto en sus años de Cárcel e incluso recordaban cómo habían visto por televisión su funeral. Tal fue el caso de la investigadora paranormal Fiona Broome quien tras publicar una nota en su blog personal sobre el tema, se dio cuenta que muchas personas también lo creían y decidió bautizar este fenómeno como Efecto Mandela (Mandela Effect) ¿Acaso el cerebro nos había jugado una especie de broma colectiva?

El tema se extendió llegando a varios portales de debate en internet. En Reddit muchas personas se unieron a la investigación y juraban que el expresidente sudafricano ya llevaba varios años de muerto. Allí surgió una posible razón de este hecho: en los años 90 fue muy popular un libro educacional de preparatoria que decía textualmente en una de sus páginas: “El caos que estalló en las filas del ANC cuando Nelson Mandela murió el 23 de Julio de 1991…”. Fue así  como nació una nueva discusión sobre el por qué existen creencias generales sobre hechos que en realidad nunca ocurrieron.

Algunas de las posibles causas de este fenómeno podrían ser:

Criptomnesia: ocurre cuando el cerebro trata de llenar espacios en nuestra memoria con datos imaginados pero con contenidos reales.

Confabulación: es producido por un posible deterioro de la memoria y no necesariamente es propia de las personas en edad avanzada. Esta deficiencia ocurre cuando se intenta recordar algo que realmente no se tiene bien almacenado y por ende se falsea (poco o mucho) la respuesta producida. Es más común de lo que se cree y por lo general se hace de forma inconsciente.

Arrastre: es cuando se crean recuerdos relacionados a los recuerdos que poseen las personas de nuestro círculo social (nos creemos algo porque otros lo creen).

A pesar de su reciente popularidad, este fenómeno ya había sido estudiado antes, específicamente por la psicóloga y matemática Elizabeth Loftus, quien ejerce como profesora en la Universidad de California en los departamentos de psicología y comportamiento social y criminología, derecho y sociedad. Esta Psicóloga ha venido estudiando el comportamiento de diferentes personas al momento de testificar en juicios, citando que la declaraciones no siempre son del todo correcta y que bajo ciertas situaciones de presión y estrés, el cerebro puede generar recuerdos falsos (de forma inconsciente) para salir de la situación.

Este estudio le ha dotado de un notorio reconocimiento, pero también de un fuerte rechazo, pues no hay estudios científicos avanzados que expliquen con exactitud el porqué de este hecho, además, muchas personas afirman que se han visto perjudicadas por sus testimonios ante la corte.

Lo importante de todo esto, es entender que estamos expuestos (en diferente medida) a este efecto y que de seguro más de una vez lo hemos vivido. Aquí te muestro algunos ejemplos que quizás te hayan pasado:

Monopoly

Todos hemos jugado alguna vez Monopolio ¿No es así? Si te digo que pienses en el señor ricachón del logo y te pregunto en que ojo lleva su monóculo, ¿me dirías que en el izquierdo o en el derecho? Es posible que pienses que en el izquierdo pero déjame decirte que no, el señor no usa monóculo.

Star Wars

Sea que hayas visto o no las películas, estoy seguro que conoces la mítica escena donde el villano Darth Vader (el hombre de negro con problemas para respirar) le corta el brazo a Luke Skywalker y le dice “Luke, yo soy tu padre” ¿Cierto? Pues no, tampoco, esto nunca ocurrió. En realidad dice “No, yo soy tu padre”.

Pikachu

Piensa por un momento en el pokemon más famoso de todos, Pikachu y dime si en su cola no tiene una raya negra en la base ¿Verdad? Si así lo crees debes volver a mirarlo.

El pensador

La tan famosa escultura de Auguste Rodin, es bien conocida por todos. ¿O quizás no?  Muchas personas recuerdan a esta persona pensando con la palma de la mano sobre la frente, y en realidad la tiene apoyada sobre la quijada.

Mickey Mouse

Aquí va otra pregunta, El ratón icono de Disney lleva tirantes rojos ¿sí o no? Probablemente digas que sí. Échale un vistazo de nuevo.

Y así como estos, existen muchos casos donde se aplica este efecto, aquí se mostraron los más comunes de la cultura popular pero de seguro cada uno tiene sus propios casos acorde a sus propias vivencias.

Hay personas que le atribuyen este fenómeno a conspiraciones mundiales y sugestiones masivas. La verdad es que hay mucho terreno por indagar y mucho por aprender sobre nuestro cerebro, cómo funciona y cómo podemos potenciarlo para sacarle el mejor provecho.