Muchas marcas y cuentos de Aguascalientes son de las más trilladas y endémicas popularmente en torno a México. Algunas de las pancartas son relatos antiguos, mientras tanto que otras son noticias de las luchas de los residentes por ocasionar su genuino hado y término.

Sin incumbir los engendramientos, el hecho de que este estado estuvo vecino y era cuidado por su próximo, Zacatecas, dio guía suelta a la lucha y al fondo libre de sus naturales.

Aguascalientes es una villa de la provincia cardinal de México que destaca por los bloques de gusto colonial castellano de su núcleo histórico. En la Plaza de la Patria se encuentra la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, con gomorresinas dieciochescas de Miguel Cabrera. El Palacio de Gobierno, que época del siglo Xvii, es popular por sus considerables arcos interiores esculpidos. En el Museo Nacional de la Muerte se exponen edificaciones de potencial funerario que van desde la época precolombina inclusive la presente.

Aquí yacen más de 50 leyendas urbanas que dan ha entender que es una ciudad con mucha historia cultural.

Leyendas urbanas

El cerro del muerto:

Varias leyendas se han orquestado sobre este cerro, coincidiendo algunas que en este promontorio se aparece un gigante que sale por las confusiones recorre la capital y regresa, convirtiéndose en el cuidador de Aguascalientes.

Una de las historias más públicas, es que, el cerro del muerto tiene varias umbrales y que en las asaduras, celadora uno de los más grandes erarios acumulados por los indios de la provincia. Este no ha sido examinado no por descuida de los gobernantes, sino porque uno de ellos quiso hacerlo y no terminó su dirección por haber sido emponzoñado. Y por el temor de jalar la misma dicha, por la condenación de los chichimecas, la cautela de dinero está “encantada”, es venerable y se encuentra en el medio de ese mogote resguardada por los naturales.

Se dice que un grupo de aldea se reunieron diversas etnias para ponerse de acuerdo y establecer en ese sitio su vivienda para luego salir a diferentes lugares en donde ese sería su punto de operaciones, habiendo entre ellos tres sacerdotes uno para cada tribu, los cuales eran fuertes y altos, ya al ocultarse el sol uno de los sacerdotes se fue a bañar en un charco de agua caliente que estaba ubicado en la cantera y cuando se lanzó al agua este desapareció, los integrantes de su tribu esperaron que este apareciera en cualquiera de los otros charcos, sin embargo, este nunca apareció. Los de su tribu se reunieron pensando que pudiera ser que los había traicionado

Después de meses y con la idea que otra tribu lo habían matado fueron corriendo a reunirse para enfrentarse a ella, y de ahí nació una guerra de la cual sus enemigos no sabían el porqué de ella, ellos al ver tal ataque decidieron contraatacar y mientras lo hacían vieron que venía el sacerdote perdido y ya no había nada que hacer para detener el ataque, en el medio del ataque una flecha le perforó el corazón al sacerdote que les gritaba que se detuvieran.

Dicho sacerdote quiso huir, hablar con su gente pero no lo pudo lograr y murió y con su cuerpo sepultó a su tribu y según cuentan con sus cadáveres se formó el cerro del Muerto.

El fantasma del jardín:

Se cuenta que en el Jardín de San Marcos existe un mamarracho que a la hora del amanecer se pasea por el borde rumbo, llega a la portería de la fortaleza, adonde ora unos minutos y desaparece… Aún en nuestros momentos persiste esta ideología, por lo que muchas cabezas se rehúsan a instigar el Jardín a incorporaciones horas de la confusión, dado que el cuento se ha manado transmitiendo de generadores a hijuelos.

Solamente durante la Feria de San Marcos es cuando se ve influido por las sombras, por no enterarse los fuereños la conseja y por qué los aldeanos se sienten acompañados por los cientos de habitantes que disfrutan de este quimérico y libresco vergel. Aunque se sabe que un meollo sale todas las tenebrosidades y recorre el huerto, – según la leyenda – no se conoce el abolengo de ésta descripción que tiene más de un siglo que se comentes.

El camión de la autopista:

Cuentan que a la 1 de la mañana se puede ver a fantasmas de gente que falleció en un accidente el cual ocurrió en la madrugada, en el cual se involucra a un autobús y a un camión, se dice que el camión no tuvo chance de doblar a tiempo por lo que chocó contra el autobús repleto de personas, dichos pasajeros venían dormidos, dado a esto ellos no saben lo que les pasó. Debido a ello suelen aparecer en la madrugada en dicha carretera.

El beso de Aguascalientes:

Dicha leyenda cuenta  que la independencia de esta ciudad fue gracias a un beso, todo tuvo origen en el año 1835 en el que el general Santa Ana tuvo que asistir a dicha ciudad para resolver una sublevación de sus habitantes, cuentas que Luisa la esposa del después primer gobernador de esa entidad, quedó sola con el general y ella le pidió su apoyo a favor de la conquista independentista a cambio de cualquier cosa, en dicho trato él le pidió un beso y ella aceptó logrando así la autonomía de dicha región.

Chulinche y la india chichimeca:

Esta historia de dos padres chichimecos en el cual indujeron a su hija a la devoción del Dios Chulinche, el cual era ciego. Cuando ella creció empezó a comportarse frívolamente y no de la manera que debía, un día el dios se le apareció y le preguntó sobre cuál era sus ambiciones y le dijo que le iba a conceder lo que ella quisiera, más adelante ella empezó a volverse loca y a enfermarse.

Chulincle fue a pedirle ayuda a los diferentes dioses para que salvaran a la muchacha y lograron que ella sanara, a cambio le pidieron que poblara la nación a lo que la india creo muñecos de barro y le dio vida con su aliento. Dichos seres veneraban a la india la consideraban una diosa, tanto así que le dedicaron una calle en su honor.

La calle de la estrella:

Una historia de la calle 16, la cual era conocida como la calle de la estrella, allí vivía una mujer de nombre azucena la cual dicen que tenía una buena estrella, ya que heredaba la fortuna de todos los hombre con los que ella se casaba, todo esto debido a que después de celebrarse el matrimonio a los pocos días estos morían dejándole la fortuna a esta mujer.

Chan del Agua:

En 1880 existía un cargo que llevaba por nombre Campanero, ahí vivía un hombre lagarto llamado Chan del Agua. En esa época muchas mujeres quedaban embarazadas sin estar casadas y se decía que se bañaron en el charco y fueron embarazadas por el Chan del Agua por ende muchos registros tenían el apellido Chan del Agua